domingo, 22 de diciembre de 2013

Lawrence LeShan, y su particular trabajo con el cáncer 2


El cáncer como punto de inflexión

                                                                       Cuando una situación interna no se hace consciente                                                        
                                                                                 se manifiesta en nuestras vidas como destino.                                          
                                                                                                                                                 C.G. Jung


¿Es posible estimular el sistema inmune de un paciente oncológico a través de la psicoterapia?

El trabajo de investigación del Dr. Lawrence LeShan, basado en su experiencia con cientos de pacientes a lo largo de 50 años, comprueba  la validez de esta teoría.

Su método consiste en abordar el cáncer desde la óptica de la persona que padece la enfermedad, la de su familia y el profesional de la salud,  para así poder evaluar cuál es la mejor forma de movilizar los recursos  auto-sanadores del paciente, con el fin de que la respuesta al tratamiento médico resulte potenciada.

Al tratarse de un enfoque holístico son tenidos en cuenta tanto las partes física, psicológica, y espiritual, así también como el entorno del paciente, siendo de  extrema importancia que ninguna de estas partes sea ignorada.

Cuando el Dr. LeShan comenzó a tratar pacientes oncológicos, aunque aplicaba algunas modificaciones en las técnicas psicoanalíticas, se basaba en conceptos freudianos. Si bien la relación con sus pacientes era excelente, advirtió que estaba omitiendo hablar sobre las experiencias de vida reales, para hacer hincapié en lo que la teoría indicaba que era importante. Pero la prueba más contundente que lo llevó a entender que su acercamiento al problema no era válido, fue que sus pacientes no mejoraban. 

Al continuar investigando el tema, encontró una nueva propuesta: un enfoque adecuado para sus pacientes, acorde al contexto en el cual se habían enfermado. Un enfoque que con frecuencia estimulaba el sistema inmune de los enfermos y como consecuencia muchos de ellos entraban en remisión.

En todo proceso psicoterapéutico clásico se plantean tres interrogantes relacionados al paciente:

- ¿Qué es lo que está mal? (¿Cuáles son los síntomas?)
- ¿Cuál es la causa? (¿Cómo llegó a tener estos síntomas?)
- ¿Qué se puede hacer al respecto?

En cambio, de acuerdo a su aprendizaje, el Dr. LeShan estableció otra serie de preguntas que pueden servir como base en el proceso psicoterapéutico y que ayudan a elevar la resistencia al cáncer del paciente:

- ¿Qué es lo que está bien en esta persona? ¿Cuál es su parte saludable? ¿Cuáles son sus formas únicas y especiales de ser, relacionarse,  crear? ¿Qué estilo de vida le daría buen ánimo, entusiasmo, espíritu de participación? ¿Qué tipo de vida lo motivaría para levantarse contento a la mañana? ¿Qué forma de vida viviría si en vez de adaptarse al mundo (como generalmente suelen hacer estos pacientes), el mundo se adaptara a él?

- ¿Qué bloqueó la percepción y/o expresión del paciente en el pasado? ¿Cómo pueden trabajar juntos terapeuta y paciente para encontrar estas nuevas formas de ser, relacionarse y  crear? ¿Cómo se puede trabajar en conjunto para lograr que esta persona se encauce cada vez más y más en esta dirección, hasta llegar el momento en que su vida es tan vital y completa que ya no tiene más tiempo o energía para la psicoterapia?

El estudio de la patología queda en segundo plano. Lo más importante es encontrar cómo el paciente puede vivir una vida en sintonía con su propio ser. Ciertamente la enfermedad  debe ser investigada, pero vista en un contexto, vista como el proceso que bloquea la percepción y la expresión, como la causa de la pérdida de contacto con la alegría y el entusiasmo. 

La meta del terapeuta debe ser guiar a su cliente hacia la aceptación de la pregunta más importante en esta etapa: cómo cambiar su vida. Con sólo aceptar la pregunta y comprometerse a encontrar una respuesta, eso ya es motivo para tener un efecto positivo sobre su sistema inmune.

Por esta razón, es fundamental que no se oculte el diagnóstico al paciente, por más grave que sea. Es crucial respetar la fortaleza del enfermo y su habilidad para manejar la verdad, con el fin de que pueda hacerse cargo del control de su vida.

Si el paciente oncológico recobra la esperanza para vivir en plenitud, sus mecanismos de defensa contra el cáncer ¿recobrarán la fuerza para mejorar el resultado del tratamiento médico? La respuesta dada por  esta investigación es un rotundo sí. En los casos que no fueron posibles resultados exitosos, en la mayoría, cambió positivamente la dirección del último período de sus vidas. 

El objetivo es que el paciente encuentre un ámbito en el que pueda expresarse con autenticidad, en el modo para el cual fue creado. En fin, que pueda diseñar su propio paraíso.


Todos estos conceptos son también útiles para todos aquellos que están trabajando a conciencia en su crecimiento. 

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